Entonces, Elefante le relató a Jirafa y a Vaquita, la leyenda de la Vaquita Mágica, porque resulta que la mamá de Vaquita cuando estaba preñada de ésta, bebió del agua encantada de este manantial, un día que sus amos campesinos salieron de paseo a la gran montaña. Así que Vaquita desde que nació fue una bendición para toda la comarca. Vaquita al escuchar toda esta verdad que le había contado su amigo Elefante, se regresó muy contenta y feliz para su amada granja.
De regreso en la casa de su familia campesina, Vaquita les contó a todos sobre sus aventuras en la Gran Montaña y de sus nuevos amigos la Jirafa y el Elefante, a quienes luego invitó a la granja a comer galletas con leche.


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