jueves, 26 de diciembre de 2013
La venezolana
La venezolana como buena amante del café, se conocía todos los bares y cafeterías de la comarca y sus alrededores. A veces, también iba junto a la Leticia y la Esperanza, a tomarse su "cafecito". Y es que la venezolana era todo un personaje, era como ver un culebrón venezolano en vivo y en directo: -"Las señoras catalanas me miran mal"-. -"Los curas no me saludan en l'estiu"-. Así se quejaba con sus amigas esta caraqueña convertida en mestressa de casa.
sábado, 31 de agosto de 2013
Conversaciones con mi amigo Pau, el buscador de almas
El otro día conversando con mi amigo Pau, me dijo que su verdadera profesión y oficio, era la de "Buscador de Almas", y me prometió que iba a investigar y estudiar en profundidad mi caso.
Me contó que entre sus clientes fijos se encuentran aquellas personas que tienen el alma perdida o extraviada, y buscan desesperadamente que se les devuelva el alma al cuerpo. También están los clientes que tienen un alma tan grande y versátil, que por cuenta propia ha desarrollado la capacidad y la habilidad de viajar, multiplicarse e instalarse dentro de otros cuerpos. Entonces, por un lado tenemos a un alma que teme, sufre, huye y escapa de su propio cuerpo, y en contraposición tenemos a el alma que se siente tan bien, y se encuentra tan a gusto en el cuerpo al que pertenece, que por mero capricho, aburrimiento o simple curiosidad (también puede ser por amor, generosidad y solidaridad), se da a la tarea de introducirse y habitar dentro de los cuerpos ajenos de otras personas.
Mi amigo Pau, el buscador de almas, me contó el secreto para que los amantes tengan una verdadera comunión de almas, me dijo que ambas personas deben tener un corazón amoroso y solidario, y una mente abierta y receptiva, es decir, que es necesario que tanto el corazón como la mente se encuentren abiertas de par en par para poder recibir y encontrarse con el alma de la persona amada.
Me contó que entre sus clientes fijos se encuentran aquellas personas que tienen el alma perdida o extraviada, y buscan desesperadamente que se les devuelva el alma al cuerpo. También están los clientes que tienen un alma tan grande y versátil, que por cuenta propia ha desarrollado la capacidad y la habilidad de viajar, multiplicarse e instalarse dentro de otros cuerpos. Entonces, por un lado tenemos a un alma que teme, sufre, huye y escapa de su propio cuerpo, y en contraposición tenemos a el alma que se siente tan bien, y se encuentra tan a gusto en el cuerpo al que pertenece, que por mero capricho, aburrimiento o simple curiosidad (también puede ser por amor, generosidad y solidaridad), se da a la tarea de introducirse y habitar dentro de los cuerpos ajenos de otras personas.
Mi amigo Pau, el buscador de almas, me contó el secreto para que los amantes tengan una verdadera comunión de almas, me dijo que ambas personas deben tener un corazón amoroso y solidario, y una mente abierta y receptiva, es decir, que es necesario que tanto el corazón como la mente se encuentren abiertas de par en par para poder recibir y encontrarse con el alma de la persona amada.
lunes, 22 de julio de 2013
Tu muñeca no soy yo!
En estos tiempos que corren, ser seres humanos y humanas, no está nada fácil, vivimos en una sociedad que nos convierte a las personas en mercancías, en objetos de uso y desuso, como si fuéramos productos de consumo que se compran, se consumen y se desechan. Y sobre todo a las mujeres, estas relaciones de poder que se establecen entre los sujetos y sujetas sociales, nos han convertido casi que en muñecas y maniquíes vivientes que decoramos las vidas de quienes se creen nuestros amos o dueños. Y es que estas creencias culturales y sociales se establecen desde el momento en que nacemos y nuestra cultura y sociedad ya nos asigna unos valores, unas expectativas, roles y conductas que nos tocará cumplir según el sexo con que hayamos nacido. Así se espera que la niña sea o tenga un comportamiento dulce, tierno, delicado, que sea sumisa, quieta, tranquila y atenta con los asuntos del hogar y cuidados de sus miembros. Por el contrario se esperará que el niño sea inquieto, activo, que explore el mundo y hasta que invada o abuse de los demás, porque ese es su deber ser, porque está en su naturaleza. En realidad en este tipo de educación diferenciada, se le otorga y da más permisos al niño de que actúe según su propio criterio, según sus propias sensaciones y pensamientos, sin tomar en cuenta ni en consideración la del resto de las personas diferentes a él. En contraposición, a las niñas se les reprime y se ejerce más control sobre su comportamiento. Por eso es muy común escuchar que las adolescentes son mucho más maduras, que los adolescentes, y, con lógica y razón, si tomamos en cuenta que la sociedad les exige más responsabilidades a las niñas, sobre todo en su relación hacia los demás. La conducta social y familiar de las niñas, es más vigilada y supervisada que la conducta de los varones a quienes se les otorga más libertad, tanto en la casa como en la calle. Mientras esta falta de responsabilidades en la educación de los varones se traduce en un comportamiento irresponsable, egocéntrico y machista hacia los demás, las niñas y por ende las mujeres, se acostumbran a sacrificarse, a autoanularse, quedando en muchos casos invisibilizadas, oprimidas y explotadas, tanto por sus familias como por el resto de la sociedad.
La primera responsabilidad que tenemos las mujeres en este mundo androcéntrico y patriarcal, es aprender a ser responsables con nosotras mismas, porque esta explotación e invisibilización que sufrimos las mujeres en esta sociedad capitalista de tradición machista, ha hecho que la mujer se olvide de sí misma, y de su propia voluntad, dejándose manipular, utilizar y explotar por los otros. Porque se le ha hecho creer consciente e inconscientemente que ella está aquí en esta vida y en este mundo para complacer y hacer feliz a los otros, aunque este mandato le cueste su propio placer y felicidad y hasta su propia vida. Por eso el primer mandato que debemos cumplir las mujeres, es conocernos a nosotras mismas, porque hasta esto, tan fundamental en los seres humanos y humanas, en todas las personas para su autoestima y autorespeto, nos lo ha negado esta cultura y sociedad machista donde vivimos. Así que para emanciparnos y que las mujeres nos empoderemos, tenemos el deber y la obligación de conocernos, amarnos y respetarnos primero a nosotras mismas.
Por eso tu muñeca no soy yo, ni puedo ser la mujer de tu vida porque ya soy la mujer de la mía.
sábado, 6 de julio de 2013
Una latinoamericana como Dios manda!
Un latinoamericano puede ser de todo menos no creyente. Para que un latinoamericano logre ser ateo, se necesita no de una, sino de miles de velas, para que se pueda llevar a cabo el milagro. Un latinoamericano ateo, eso sí que constituye un verdadero acto de fe. Está en nuestra naturaleza creer, pero a veces la naturaleza también se puede equivocar.
Mi familia era muy católica, sobre todo mi madre, que usaba velo, rezaba el rosario todos los días, me llevaba a la Iglesia para participar de la misa todos los domingos, y también siempre le prendía su vela y le rezaba a un Corazón de Jesús (reliquia familiar) que teníamos en la casa. Sin embargo, a los 15 años de edad, nadie me podía sacar de la cabeza que Dios no existía como tal, sino que claro, era una idea abstracta (por cierto muy buena) creada por los seres humanos, es decir, que nosotros decidíamos si queríamos que existiera o no (esta idea al día de hoy ha cambiado). Como no tenía un tío ateo, agnóstico o comunista que me apoyara en esta idea y creencia de Dios, desde ese momento de mi vida, me quedé un tanto aislada del núcleo familiar. Más todavía cuando a los 20 años, mi idea egocéntrica y narcisista sobre la no existencia de Dios, cobró estatus intelectual y académico, con mis estudios universitarios sobre la "historia del arte", con los cuales logré comprobar teóricamente que cada grupo de seres humanos, cada pueblo o cultura, tenía su propia idea de Dios, a veces una muy distinta de la otra, es decir, que la religión era un asunto cultural.
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