jueves, 9 de marzo de 2017

PAU

Muy lejos del barrio de la Esperanza, al otro lado del mundo, en la otra orilla del Océano Atlántico, en un pueblo en medio de las montañas catalanas, está Pau (17 años de edad, es el año 2005, han pasado 10 años) con sus cerdos de la granja familiar. El tímido y muy introvertido chico de pueblo catalán, da de comer a los animales de la granja con mucha ternura y dedicación. Mientras Pau ve como los cerdos van comiendo muy gustosamente sus alimentos, les canta una canción. Pau, le presta una especial atención a una cerdita pequeñita llamada Núria. La cerdita Núria se hace caca encima de los pantalones de Pau, cuando en un acto de extrema ternura, Pau levanta al animal como si se tratara de un bebé. Pau entra sin pantalones (los cuales sostiene y lleva en una de sus manos con cuidado, por temor a llenarse de mierda de cerdo) a la casa de su tío abuelo Josep (85 años aprox.). Al tiet avi Pep, le da mucha gracia ver a su sobrino nieto en tales fachas y con esa peste encima, y le hace un chiste y se burla de él. Hecho que hace que Pau se avergüence aún más. El tío abuelo Pep, le busca en su armario unos pantalones para prestárselos a su sobrino nieto Pau. Le entrega los pantalones a Pau, y luego cuando se los ve puestos, le dice que pertenecieron a su hermano Joaquim, es decir, a su abuelo “Quim, el anarquista del pueblo”. Del que todos en el pueblo rumoraban que no estaba muerto ni enterrado en el cementerio del pueblo, sino que aún seguía con vida, sólo que muy lejos de allí, en un país muy lejano y extraño del Caribe, llamado Venezuela, donde había ido a dar en busca de uno de sus amores, una bella mulata venezolana. Se había embarcado al extraño país, una nublada mañana desde el Puerto de la ciudad de Barcelona, hasta el Puerto de La Guaira en Venezuela, luego de años de lucha clandestina, después de que se perdiera la República Catalana.

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Pau llega visiblemente golpeado a su casa, con unas pequeñas heridas en el rostro. Su nariz no ha parado de sangrar, tiene las manos manchadas de sangre, también su camiseta con la que se ha limpiado la nariz. Algunas gotas de sangre han manchado el suelo del recibidor, la sala y el pasillo que conduce a su habitación, donde al llegar enciende la radio y se escucha la canción "Puc ser jo" de Joan Masdéu. Finalmente llega al baño donde se mira y contempla su rostro en el espejo y rompe a llorar. Mientras Pau llora, escucha que comienza a repicar el teléfono fijo que está ubicado en el recibidor de la casa. El teléfono está colocado sobre una mesita de cristal que tiene encima unos portarretratos que contienen fotografías familiares, en una de ellas, aparece Pau, de unos cinco (5) años de edad, en la playa junto a sus padres. El teléfono sigue repicando hasta que la mano de Pau, todavía llena de sangre, toma el auricular y lo contesta. Es su madre la Montse que le llama desde Caracas para saludarle. Pau hace un gran esfuerzo para no llorar y le dice a su madre que todo marcha muy bien y que en días pasados, le fue otorgado un reconocimiento por su proyecto sobre la agricultura ecológica y le dice que su tío abuelo Pep, estaba ese día muy orgulloso de él y que incluso el tiet avi Pep, se atrevió a dar un mini discurso, donde hasta nombró a su abuelo, Quim. Esta noticia alegró mucho a la Montse, y Pau se conmovió al escuchar por el auricular las efusivas  carcajadas de su madre. Entonces Pau, de pronto recordó cuando él tenía diez años y acababa de morir su padre Joan. Los días después del funeral de su esposo Joan, la Montse, se la pasaba todo el día acostada en la cama matrimonial sedada por completo por el tratamiento médico que tomaba para tratarse la depresión severa por la que estaba pasando. Mientras el niño Pau se las apañaba como podía para cumplir con las tareas domésticas de la casa (limpieza de la casa, de la cocina, barrer, lavar los platos, sacar la basura, etc.) Pau recuerda en especial una noche en la que su madre no podía conciliar el sueño y daba y pegaba unos gritos espantosos, hasta que por fin, luego de tomar dos pastillas de las que le hacían dormir, pudo por fin quedarse dormida. Esa noche Pau acabo de barrer y lavar los platos muy tarde en la noche, ya casi entrando la madrugada y luego se dispuso para hacer sus deberes del colegio pero se quedó dormido sobre el escritorio de su habitación donde hacía sus deberes, luego a la mañana siguiente, cuando un rayo de sol ya daba en el rostro del niño Pau, éste se despertó muy sobresaltado y de prisa se levantó y sin ni siquiera lavarse la cara, salió corriendo para la escuela. Al llegar a la entrada del salón de clases y abrir la puerta, todos sus compañeros le miraban de arriba abajo y murmuraban cosas entre ellos. La profesora al percatarse de que se trataba de Pau (el niño que había quedado huérfano de padre hace poco) lo recibió muy afectuosamente, y al contemplar la actitud de rechazo de los otros niños y niñas de la clase, le dijo al Pau que si quería y se sentía más cómodo, se sentara en un lugar próximo a su escritorio. 











                

   
          

martes, 8 de noviembre de 2016

ESPERANZA

Es el año 1995, amanece en un barrio pobre de la parroquia El Valle, de la ciudad de Caracas. El sol ilumina las casitas humildes (hechas con ladrillos rojos y techos de zinc). En lo más alto del cerro hay una escuela. En la cocina de la casa de la niña Esperanza, está su abuela Pilar, cocinando y preparando el desayuno. La abuela Pilar, va colocando las arepas que ha amasado con sus propias manos sobre el budare, donde se van asando y cocinando las arepas. También hay varias ollas sobre el fuego de las hornillas de la cocina de gas. Las ollas contienen agua hirviendo donde se cocinan unas ZANAHORIAS, papas y HUEVOS. Hay una olla pequeñita que solo contiene agua en ebullición, que nos muestra sus burbujas y el vapor que desprende, al lado vemos un colador de CAFÉ tradicional de tela, que contiene granos de CAFÉ molido. La habitación de la Esperanza, es un rincón muy especial del mundo, donde todo puede pasar con un poco de imaginación. En las paredes de la habitación hay varios dibujos y pinturas infantiles de la Esperanza, donde se había dibujado y retratado a sí misma junto a su mamá Dulce María y su abuela Pilar. También hay varios diplomas y medallas en reconocimiento a su rendimiento académico y talento artístico. La pequeña y humilde cama de la niña Esperanza está muy creativa y bellamente decorada con muñecas de trapo (entre ellas una “pionerita cubana” negra de trapo) y tiernos peluches de perritos y gatitos. Sobre la mesita de noche hay una linda muñeca rusa y al lado de ésta un portarretratos con una fotografía donde aparece el padre y la madre de la Esperanza junto a ella cuando ésta era tan solo una pequeña de cuatro años de edad (1989). La niña Esperanza peina su larga, ondulada y frondosa cabellera negra recién lavada, frente al espejo que hay en su habitación. Sentada en un rincón no muy lejano de la pequeña mesa de la cocina, está Dulce María, la mamá de Esperanza, que luce muy enferma y deteriorada físicamente, Dulce María está recostada a la pared sentada en una silla, tiene la cabeza inclinada hacia atrás y la nuca reclinada a la pared. Dulce María, tiene encima del rostro una mascarilla de plástico, a través de la cual respira con dificultad, y que está conectada a un aparato (nebulizador). Parece que a Dulce María, el dolor le ha “ablandado” y debilitado mucho. Por el contrario, su madre, la abuela Pilar, luce muy fuerte y dura. Existe un tipo de personas a quienes el dolor y la adversidad no les ablanda como pasa con las zanahorias que siendo duras crudas, se ablandan al ser cocinadas en agua hirviendo, a estas personas tampoco el dolor les endurece como pasa con el huevo que de ser líquido por dentro pasa a estado sólido al ser hervido, estas personas son llamadas por la psicología social como resilientes, que viene de la palabra RESILIENCIA, que significa la transformación positiva de la adversidad (Jazmín Sambrano). La niña Esperanza, nació con esta capacidad que tenemos las personas de transformar el dolor y la adversidad, en algo bueno y creativo. Ella vino a este mundo a contagiarlo todo con su magia y belleza interior. Siempre con una buena cara y sonrisa en los labios, feliz, contenta y agradecida con el espectáculo que contempla (el milagro de vivir). Tal parece que la Esperanza, es como el grano de CAFÉ, que ante la adversidad que supone el agua hirviendo, es capaz de ofrecer su mejor aroma y sabor: -¡Buenos días abuelita!- Saluda la niña Esperanza a su abuela y seguidamente abraza a su madre.
La abuela cuela el café a la manera tradicional venezolana. Luego de desayunar con su abuela y su mamá en la pequeña mesa de madera de la cocina, Esperanza se marcha para la escuela que queda en el mismo barrio.

martes, 19 de abril de 2016

Folios en blanco

Faustino se queja que vive en medio de dos funerarias, y que ya está cansado de ver tanto muerto.
Yo le aconsejo que escriba sobre el tema un cuento o una novela. Nada de folios en blanco ni de mirar para el techo.



Todas locas

Las mujeres estamos todas locas...
Claro que también los estrógenos hacen lo suyo.



sábado, 27 de febrero de 2016

27 de Febrero


Para el Pau, el Franklin, también era un héroe, un héroe de guerra, una guerra invisible, una guerra que se lleva por dentro. Así era la vida y experiencia de muchas heroínas y héroes caraqueños y venezolanos que habían sobrevivido más  de la mitad de sus vidas con el miedo metido en el cuerpo. Víctimas de un Estado que no conforme con dejarlos solos, sin ningún tipo de protección, ni seguridad social, también hacia de la violencia un sistema político, por estar completamente subordinado a las exigencias del Mercado y del Fondo Monetario Internacional. Un Estado que a través de sus mismas instituciones atropellaba y violaba día a día la vida y los derechos de estas ciudadanas y ciudadanos venezolanos, por el hecho de ser pobres.
El Franklin le había contado al Pau, que su primera novia con apenas 14 años de edad, murió el 27 de Febrero de 1989, víctima de una herida mortal causada por un arma de fuego. También le contó al Pau, que muchos de sus amigos de la adolescencia, los había matado la PM (Policía Metropolitana). A pesar de todo, el Franklin le pareció al Pau, una persona muy feliz y jovial, siempre estaba de buen humor, y la sonrisa nunca abandonaba sus labios, en realidad un hombre y una persona de una fortaleza y calidad humana extraordinaria.

lunes, 16 de noviembre de 2015

ELBA

Soñadora, definitivamente muy soñadora.
Mujer apasionada que le gusta expresar y vivir muy intensamente sus emociones.
Creativa, algo egocéntrica y temperamental.
Antes "tira piedra" y ahora "come flores".
Me gusta luchar y defender mis derechos.
Luego de haber sido dos veces inmigrante, primero en el extranjero, y después en mi propia patria, es que logré entender la picardía y el doble sentido del humor venezolano.
Loca, definitivamente muy loca, algunos opinan que también bastante "caída de la mata". Muchos no me entienden. Otros se complacen en disfrutar de mi compañía, y son solidarios con mi causa. 

Cada día más analfabeta digital. Desconectada de los massmedia y aparatos electrónicos (no veo televisión, nunca he jugado videojuegos, ni está en mis planes hacerlo. Al celular le doy un uso justo y necesario, aunque tengo varios blogs y reviso el correo electrónico regularmente). Amante del café, del cine, de la música y de las artes en general. "Sabitariana" y sagitariana de 42 años, ex esposa (aunque legalmente soltera) y ex amante (pero nunca novia).  


miércoles, 19 de agosto de 2015

Dile que la amas

Dile que es la muchacha mas bella del mundo
Dile que para ella el viento susurra su cantar
Dile que el sol brilla
Dile que el mar se agita
Dile perfume
Dile princesa azul
Dile que sus besos saben a leche condensada
Dile que la amas 

                                                                               Miguel James (1996) "Nena, quiero ser tu hombre y                                                                                 otras confesiones". Caracas. Fundarte.