sábado, 27 de febrero de 2021

El Pau y la Esperanza...


La Montse le propone al Pau, hacer un viaje corto a Puerto Cabello para celebrar la “Nit de Sant Joan” (24 de junio) en la playa, que ella misma preparará una paella, para invitar a cenar a la Esperanza y pedirle disculpas por lo sucedido en la noche de su cumpleaños. La velada de la Nit de Sant Joan y de los Tambores de San Juan de Puerto Cabello se da mejor de como la Montse lo había planeado. Pau se anima a encender unos petardos y fuegos artificiales en el hermoso atardecer en la playa de Puerto Cabello. Pau le pide disculpas a la Esperanza por su comportamiento maleducado la noche de su cumpleaños, la Esperanza también le pide disculpas al Pau por la bofetada, y le dice que lo que pasa es que los dos han pasado por cosas muy duras en la vida, que ya su madre le contó lo del accidente de coche donde murió su padre, Pau le contesta que a su padre se lo mataron de una manera absurda e injusta, a lo que la Esperanza le contesta que a su padre también, un 27 de Febrero de 1989, de una herida mortal en la cabeza con un arma de fuego, que ese día las tanquetas del Ejército Nacional estaban en la Avenida Intercomunal de su parroquia, apuntando hacia las casas de la gente de su barrio y comunidad, que murieron mucha gente asesinada por el Ejército, que aún hoy no se sabe la cifra exacta… Pau la interrumpe con un apasionado y romántico beso de amor. Meses después viajan a Catalunya y la Esperanza conoce el pueblo donde nació Pau, conoce a su tío abuelo Pep, a los cerdos de la granja familiar y conocen también las tradiciones y fiestas populares de la cultura y del pueblo catalán. Pau también lleva a la Esperanza al cementerio del pueblo donde están enterrados su padre Joan y su abuelo Joaquim, pero le informa que el ataúd de la tumba de su abuelo no contiene los restos mortales de su abuelo porque nunca se supo el lugar donde fue enterrado el cadáver, el cuerpo sin vida de su abuelo. La Esperanza entonces le cuenta al Pau sobre La Peste, del Cementerio General Sur, de Caracas, donde están enterradas muchas de las víctimas mortales del 27 de Febrero de 1989, también conocido como El Caracazo, muchas de estas víctimas y cadáveres se encuentran aún sin identificar. Diez años más tarde Pau (27 años de edad) y Esperanza (30 años) recorren uno de los huertos urbanos de la ciudad de Caracas, junto a sus pequeños hijos.  Anochece en El Valle de Caracas, en el barrio y el cerro de la Esperanza, el de las casitas humildes (hechas con ladrillos rojos y techos de zinc), que tiene en la cima una escuela. 

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