martes, 2 de mayo de 2017

AREPA AMB FUET


 Es el primer día del rodaje de la película comunitaria, y Pau está tirado sobre la tierra de uno de los caminos del barrio, viste uniforme de estudiante de bachillerato (chemise beige,  pantalón azul oscuro y zapatos negros), tiene los ojos cerrados y una herida de bala muy mal pintada justo en todo el medio de la frente, de donde brota una sangre que tiene un color muy diferente a la sangre real. La directora del film grita: “-Corten-“y murmura: “-Perfecto-“. Pau abre los ojos se reincorpora y se levanta del suelo, se ríe con la Esperanza que se muestra muy feliz y orgullosa, todos los demás técnicos de la película y la gente de la comunidad que han contemplado la escena aplauden. Es la noche después del primer día del rodaje de la película comunitaria, y Pau tiene una pesadilla. El sueño comienza cuando Pau con apenas diez (10) años de edad, está construyendo junto a otros niños y niñas, un gran castillo de arena, su madre Montserrat y su padre Joan, le miran muy felices mientras se besan y dan muestras de afecto y cariño, tumbados al sol sobre la arena de la playa, luego la Montse se levanta y se marcha y aleja hacia un kiosco o chiringuito que está cerca de allí. Su padre Joan queda solo mirándolo con la misma alegría y emoción que hacía un rato. De pronto una gran bota militar (de la época del dictador Franco) surgida de la nada, aplasta y destruye el castillo que Pau y sus amiguitos construyeron, el niño Pau sale corriendo hacia su padre pero se da cuenta que éste ha desaparecido al igual que ha desaparecido toda la playa y de repente se encuentra solo en medio de un desierto, Pau trata de despertarse de la pesadilla pero no puede, sigue soñando y sudando y respirando fuerte, abre los ojos y es el Pau de la actualidad (adolescente de 17 años) que se encuentra tirado sobre la tierra justo en medio de la Plaza Mayor de su pueblo, se levanta y se pone de pie, y se da cuenta que a su lado está su padre Joan vestido de miliciano, que a su vez está junto a su abuelo (el papá de la Montse) el Quim, “el anarquista del pueblo”, quien también viste de miliciano y a quien una bala de fusil le impacta sobre el pecho y cae abatido sobre la tierra de la plaza, luego al papá de Pau, el Joan, le sucede exactamente lo mismo, hasta que le toca a Pau, y justo antes de que las balas impacten sobre su cuerpo, Pau se despierta sobresaltado y se pone a llorar como un niño. Pau le hace una visita a su madre en el CDI (Centro de Diagnóstico Integral) de la parroquia El Valle, pero su madre está muy ocupada porque tiene mucho trabajo ya que tiene que atender a muchos pacientes, que acuden desde muy temprano en la mañana (casi de madrugada) a este centro médico y no puede atender en ese momento a su hijo.

miércoles, 5 de abril de 2017

La Felicidad

"Me llamo Marcos. Siempre he querido ser Cristóbal. No me refiero a llamarme Cristóbal. Cristóbal es mi amigo; iba a decir el mejor, pero diré que el único.
Gabriela es mi mujer. Ella me quiere mucho y se acuesta con Cristóbal. Él es inteligente, seguro de sí mismo y un ágil bailarín. También monta a caballo. Domina la gramática latina. Cocina para las mujeres. Luego se las almuerza. Yo diría que Gabriela es su plato predilecto.
Algún desprevenido podrá pensar que mi mujer me traiciona: nada más lejos. Siempre he querido ser Cristóbal, pero no vivo cruzado de brazos. Ensayo no ser Marcos. Tomo clases de baile y repaso mis manuales de estudiante. Sé bien que mi mujer me adora. Y es tanta su adoración, tanta, que la pobre se acuesta con él, con el hombre que yo quisiera ser. Entre los fornidos pectorales de Cristóbal, mi Gabriela me aguarda ansiosa con los brazos abiertos.
A mí me colma de gozo semejante paciencia. Ojalá mi esmero esté  a la altura de sus esperanzas y algún día, pronto, nos llegue el momento. Ese momento de amor inquebrantable que ella tanto ha preparado, engañando a Cristóbal, acostumbrándose a su cuerpo, a su carácter y sus gustos, para estar lo más cómoda y feliz posible cuando yo sea como él y lo dejemos solo".


Andrés Neuman




jueves, 9 de marzo de 2017

PAU

Muy lejos del barrio de la Esperanza, al otro lado del mundo, en la otra orilla del Océano Atlántico, en un pueblo en medio de las montañas catalanas, está Pau (17 años de edad, es el año 2005, han pasado 10 años) con sus cerdos de la granja familiar. El tímido y muy introvertido chico de pueblo catalán, da de comer a los animales de la granja con mucha ternura y dedicación. Mientras Pau ve como los cerdos van comiendo muy gustosamente sus alimentos, les canta una canción. Pau, le presta una especial atención a una cerdita pequeñita llamada Núria. La cerdita Núria se hace caca encima de los pantalones de Pau, cuando en un acto de extrema ternura, Pau levanta al animal como si se tratara de un bebé. Pau entra sin pantalones (los cuales sostiene y lleva en una de sus manos con cuidado, por temor a llenarse de mierda de cerdo) a la casa de su tío abuelo Josep (85 años aprox.). Al tiet avi Pep, le da mucha gracia ver a su sobrino nieto en tales fachas y con esa peste encima, y le hace un chiste y se burla de él. Hecho que hace que Pau se avergüence aún más. El tío abuelo Pep, le busca en su armario unos pantalones para prestárselos a su sobrino nieto Pau. Le entrega los pantalones a Pau, y luego cuando se los ve puestos, le dice que pertenecieron a su hermano Joaquim, es decir, a su abuelo “Quim, el anarquista del pueblo”. Del que todos en el pueblo rumoraban que no estaba muerto ni enterrado en el cementerio del pueblo, sino que aún seguía con vida, sólo que muy lejos de allí, en un país muy lejano y extraño del Caribe, llamado Venezuela, donde había ido a dar en busca de uno de sus amores, una bella mulata venezolana. Se había embarcado al extraño país, una nublada mañana desde el Puerto de la ciudad de Barcelona, hasta el Puerto de La Guaira en Venezuela, luego de años de lucha clandestina, después de que se perdiera la República Catalana.

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Pau llega visiblemente golpeado a su casa, con unas pequeñas heridas en el rostro. Su nariz no ha parado de sangrar, tiene las manos manchadas de sangre, también su camiseta con la que se ha limpiado la nariz. Algunas gotas de sangre han manchado el suelo del recibidor, la sala y el pasillo que conduce a su habitación, donde al llegar enciende la radio y se escucha la canción "Puc ser jo" de Joan Masdéu. Finalmente llega al baño donde se mira y contempla su rostro en el espejo y rompe a llorar. Mientras Pau llora, escucha que comienza a repicar el teléfono fijo que está ubicado en el recibidor de la casa. El teléfono está colocado sobre una mesita de cristal que tiene encima unos portarretratos que contienen fotografías familiares, en una de ellas, aparece Pau, de unos cinco (5) años de edad, en la playa junto a sus padres. El teléfono sigue repicando hasta que la mano de Pau, todavía llena de sangre, toma el auricular y lo contesta. Es su madre la Montse que le llama desde Caracas para saludarle. Pau hace un gran esfuerzo para no llorar y le dice a su madre que todo marcha muy bien y que en días pasados, le fue otorgado un reconocimiento por su proyecto sobre la agricultura ecológica y le dice que su tío abuelo Pep, estaba ese día muy orgulloso de él y que incluso el tiet avi Pep, se atrevió a dar un mini discurso, donde hasta nombró a su abuelo, Quim. Esta noticia alegró mucho a la Montse, y Pau se conmovió al escuchar por el auricular las efusivas  carcajadas de su madre. Entonces Pau, de pronto recordó cuando él tenía diez años y acababa de morir su padre Joan. Los días después del funeral de su esposo Joan, la Montse, se la pasaba todo el día acostada en la cama matrimonial sedada por completo por el tratamiento médico que tomaba para tratarse la depresión severa por la que estaba pasando. Mientras el niño Pau se las apañaba como podía para cumplir con las tareas domésticas de la casa (limpieza de la casa, de la cocina, barrer, lavar los platos, sacar la basura, etc.) Pau recuerda en especial una noche en la que su madre no podía conciliar el sueño y daba y pegaba unos gritos espantosos, hasta que por fin, luego de tomar dos pastillas de las que le hacían dormir, pudo por fin quedarse dormida. Esa noche Pau acabo de barrer y lavar los platos muy tarde en la noche, ya casi entrando la madrugada y luego se dispuso para hacer sus deberes del colegio pero se quedó dormido sobre el escritorio de su habitación donde hacía sus deberes, luego a la mañana siguiente, cuando un rayo de sol ya daba en el rostro del niño Pau, éste se despertó muy sobresaltado y de prisa se levantó y sin ni siquiera lavarse la cara, salió corriendo para la escuela. Al llegar a la entrada del salón de clases y abrir la puerta, todos sus compañeros le miraban de arriba abajo y murmuraban cosas entre ellos. La profesora al percatarse de que se trataba de Pau (el niño que había quedado huérfano de padre hace poco) lo recibió muy afectuosamente, y al contemplar la actitud de rechazo de los otros niños y niñas de la clase, le dijo al Pau que si quería y se sentía más cómodo, se sentara en un lugar próximo a su escritorio.