Lo malo de ser romántica, no es tropezar y chocar a veces con la realidad, sino que te pueden pasar cosas como en las películas románticas, y por ejemplo en el Aeropuerto de Barajas ser confundida con una terrorista. Sí, después de tantos planes y tantos esfuerzos, para por fin un buen día tomar la dura decisión de abandonar tu país, y guardar tu vida en dos maletas, para viajar hasta España para declararle tu amor al hombre de tu vida, y llega la Policía del Puesto Fronterizo del Aeropuerto de Barajas, y te confunde con una terrorista, te detienen como una criminal, adoptan una resolución de denegación de entrada a territorio español, y al día siguiente cuando estás en Caracas de vuelta, cargando con tu vida y tus maletas nuevamente, la Policía de Barajas advierte que todo fue un malentendido, una simple equivocación.
Este pudiera ser un buen comienzo o el punto de giro de una comedia romántica, en la que la protagonista femenina, comienza a librar una serie de batallas y luchas, en las que se enfrenta con una serie de obstáculos hasta que por fin logra conquistar el corazón de su amado.
Lo que sí está bastante claro, es la razón del por qué los policías nunca serán los protagonistas de una comedia romántica, sencillamente porque no tienen corazón, aunque mi amigo Punset sostenga la afirmación de que tanto el miedo como el amor son innatos, y todos lo llevamos dentro (al amor). Tengo mis dudas, reservas y mis sospechas sobre el amor y los policías, para mí, que no está en su ADN.