sábado, 31 de agosto de 2013

Conversaciones con mi amigo Pau, el buscador de almas

El otro día conversando con mi amigo Pau, me dijo que su verdadera profesión y oficio, era la de "Buscador de Almas", y me prometió que iba a investigar y estudiar en profundidad mi caso.
Me contó que entre sus clientes fijos se encuentran aquellas personas que tienen el alma perdida o extraviada, y buscan desesperadamente que se les devuelva el alma al cuerpo. También están los clientes que tienen un alma tan grande y versátil, que por cuenta propia ha desarrollado la capacidad y la habilidad de viajar, multiplicarse e instalarse dentro de otros cuerpos. Entonces, por un lado tenemos a un alma que teme, sufre, huye y escapa de su propio cuerpo, y en contraposición tenemos a el alma que se siente tan bien, y se encuentra tan a gusto en el cuerpo al que pertenece, que por mero capricho, aburrimiento o simple curiosidad (también puede ser por amor, generosidad y solidaridad), se da a la tarea de introducirse y habitar dentro de los cuerpos ajenos de otras personas.
Mi amigo Pau, el buscador de almas, me contó el secreto para que los amantes tengan una verdadera comunión de almas, me dijo que ambas personas deben tener un corazón amoroso y solidario, y una mente abierta y receptiva, es decir, que es necesario que tanto el corazón como la mente se encuentren abiertas de par en par para poder recibir y encontrarse con el alma de la persona amada.