viernes, 7 de diciembre de 2012

Amores de campo...





GÜIRIRÍ: CARACHA!!!! Pero que rico y sabroso estuvo eso! Uumm! (suspira) Je que na’ma de acordarme se me jaice aigua la boca… calientica, dulcita… uuuyyff (se estremece) como a mí me gusta pué, y con ese olor que jasta al más muerto de los muertos resucita (se mira el miembro viril y mira al público) No, no sean mal pensados que no se trata de AQUELLO, aunque AQUELLO vino después. Les estoy hablando de la olla de caraotas que me preparó mi mujé, como a mí me gustan, dulces y con ese caldo espesito que casi que me jarto to’a la olla completica de una sola zampada, pero dejé un puiquito pa’ la cena y el desayuno, poique jay que ve como son de buenas y sabrosas las condenadas caraotas fritadas en aceite. Aaayy (suspira de nuevo) pero con que placé y gustico me jarté ese plato de caraotas mi compadre. ¿Ustedes piensan que yo voy a dejá a mi mujé, a mis hijos, a mi casita, mis animales, y mi pedacito de tierra, a t’ó esto, a mi llano, por dizque irme a viví “la Buena Vida” y dizque de Progreso de la Capital? Yo no jeintiendo naitica del tal fulanito y tan mentado Progreso ese, JA! Pero de la buena vida JA! Como Dios manda, de esa sí, de la vida honrada y decente, de un hombre honesto y trabajador que no sabrá mucho de muchas cosas, pero sí de disfrutar de las cosas más buenas de la vida. ¡Buena vida esta que vivimos aquí en el campo!, y no la que me han conta’o de un gentío loco que trajinan de aquí pa’ allá y de allá pa’ aquí, sin sentido, ni rumbo, ni ton ni son. Según cuentan en esa Capital Endemoniada, nadie conoce a nadie, la gente aparenta una cosa y resulta ser toitico lo contrario. Todos están contra todos, y hasta el más bobo resulta que es el más vivo de todos. No, (niega con la cabeza) por amor a Dios!! Habrá se visto!! Pero cómo se pué viví de aquella forma? Si en la tan mentada y Condenada Capital esa, las malas costumbres se pegan más rápido que la gripe. No, (niega de nuevo con la cabeza) que pena y tristeza, si la gente por la soledá se abandona y entrega a los vicios y a los placeres fáciles. ¿Y yo me pregunto cómo jaice la gente de La Capital para enamorarse pué? ¿Cómo pueden amarse dos seres en medio de tamaña telaraña y confusión? Yo de esos amores capitalinos no jentiendo naitica, ni quiero entender, así que seguiré siendo un “IGNORANTE” toda mi vida sobre el asunto y al respecto, porque yo de los amores que entiendo son los de mi llano, de los amores que nacen del sentimiento puro y sincero, de esos amores sí que yo entiendo clariiito… y para muestra, bueno está mi mujé y yo, pué, mi “Alondrita” y su “Güirirí”, G.Ü.I.R.I.R.Í, como el nombre del ave que habita en las lagunas y morichales, que así me conocen y me nombran toitícos los que viven en este pueblo. 


Y también está la historia de Flor, de la Flor que les hablo, es de esas tan bellas y que desprenden un olor tan dulce, que aunque pasen los años, el hombre que se haya impregnado de su esencia y aroma, nunca la olvida.
Esta Flor, era la Flor más pura y bella de toiitiiico este pueblo y sus alrededores. Pero cerca de ella rondaba un “Alcaraván”


"Amor bajo el Morichal" (2012)